“¿Cómo llegué hasta aquí?”
Es gracioso comenzar una narrativa preguntándome como llegué hasta acá. Cuando comencé el profesorado fué una pregunta muy recurrente, el ¿por qué? Porque esta profesión y no otra.
En estos tiempos donde la educación es compleja y está en boca de todos, aún
más. Nada cambió desde que comencé mi historia con esta profesión allá por el
2015, y que me empezó a resonar, para empezar a cursar y definir quién quería ser
allá por agosto del 2016.
Ante esta pregunta siempre digo lo mismo, la vida me fue
llevando. No sé si fue una elección, o fue un encuentro que después se volvió
una elección, una decisión, un compromiso y una forma de vivirla. Soy de esas
personas que deja que la vida la lleve y fluya, trato de no planificar nada, (¿Qué
paradójico no? Las ironías de la vida dirían algunos, y otras, como yo, eligen
planificar su trabajo y no, su vida)
Cuando digo que la vida me fue llevando fue literalmente así,
comencé desde lo no formal pero para mí no menos importante, comencé entrenando
nenas de hockey sobre césped en mi club, el deporte que más amo en el mundo y
enseñar, realmente me gustaba, pero había algo que me detenía a dar el salto.
Una de mis compañeras del club, comentó que estaban buscando chicas para ser
auxiliar de vianda en un colegio grande y reconocido, y yo que necesitaba
laburar y tenia "onda" con los pibes/as me tire el lance. Recuerdo que ese mismo
día que tuve la entrevista, me tomaron, me quedé ese mismo día y empecé a
trabajar. Cuando pienso en mi yo de ese momento, me resuena en mi mente lo que
pensaba: “que paradójico y cómico todo”, ya que, no recuerdo con mucho amor mi última
etapa de la escolaridad, y jamás de los jamases me imagine trabajar y pasar
tanto tiempo en lugares donde yo creía que iba a ser poco feliz.
Comencé a trabajar, a conocer a las docentes de las salas
que me correspondían, las 3 salas de 5, y a su vez, fui conociendo a las demás.
Pero siempre hubo una de todas esas docentes, que me hecho el ojo y confió,
ella dice que me vio con “pasta”. Me acuerdo que un día, así medio sin querer
queriendo me dijo, ¿te animas a leer un cuento? Y me tire a la pileta. No sabía
nada de lo que se hoy, y creo que, si no me hubiese hecho esa pregunta, quizás
yo no estaría acá. Hoy esa persona que me vio con pasta es mi vice directora.
Siento que la vida te va poniendo donde tenes que estar y
eso mismo, también pasa con las personas y esos encuentros, hechos y acciones que
se dan esporádicamente, yo hasta ese cuento creía que iba a estudiar Comunicación
Social en la UBA, y hoy mi vida sería completamente diferente y probablemente,
sin dudarlo, mucho más aburrida. Claramente no me imagino haciendo todo lo que pensaba
hacer, y eso es lo que más me gusta y más disfruto de esta profesión. Es un
speech muy trillado en mi probablemente, pero me pasa que me gusta bastante el
no saber, el desafío, el ver que onda, el famoso vamos viendo. En esta profesión
podes tener planificado hasta el mínimo detalle, pero NUNCA podes planificar el
como se van a sentir los demás, como va a estar el grupo, que los va a atravesar
ese día, de que manera van a llegar al cole y demás. Todo eso lo hace
atemorizante, divertido, de locos, una vorágine que a veces no para, para bien
y para mal y ¡qué divertido qué es!
La docencia es eso que te atraviesa, el no tener el
control de todo más allá de todo lo que planifiques es el desafío. El placer de
poder estar, enseñar, conectar con niños/as que te devuelven lo que das por un
millón.
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